Yo

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Yo – Jueves de relatos cortos. Le hubiese gustado ser como el profesor muy viejito que tenía cuando aún iba a la escuela, era un verdadero ejemplo a seguir. Quería parecerse a él porque ante sus ojos inocentes, él comprendía el verdadero sentido de la vida.

Quisiera haber reaccionado de manera diferente ante los obstáculos o temores que se le presentaban. Haber sido un superhéroe para salvar a su mejor amiga de la casa en que vivía. Quiso haber sido un buen hijo, un buen estudiante, un buen novio, un buen amigo o por lo menos uno entre todos esos buenos ejemplos.

A él le hubiese gustado mucho también tener un carácter diferente con las personas que le rodeaban, una palabra de ternura, de comprensión. Tener un cuerpo diferente como esos atletas que salen en la tele, mirarse al espejo y no ver esa cara repetida día tras día. Le hubiese gustado ser un caza recompensas del lejano oeste.

A él le hubiese gustado un buen día salir corriendo de esa pequeña ciudad que lo vió crecer. A un cierto punto no creyó que podía pertenecer a ese lugar. Lugar que parecía tener escrito en negritas y subrayado de color rojo todo su destino. A él le hubiese gustado ser menos enamoradizo de las que solo quería un relajo y decirte a ti cuanto te amaba.

A él le hubiese gustado ser menos Yo hasta que entendí. No importa si llego de primero o de último, si estoy rodeado de gente o solo. Tampoco si los demás me creen listo o tonto. No importa en qué parte del mundo viva, al final del día yo voy a estar siempre conmigo, me acompañaré hasta mi último segundo de vida y tengo un deber moral con mi presente, respetarme, amarme y valorarme sin importar qué dirán.

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